9.4.17

DEL KARMA, LA JUSTICIA CÓSMICA Y DEL BMW DE REFORMA...

Los buenos ganan. Los malos pierden. Tarde o temprano, pero al final cada quien cosecha lo que siembra, cada quien obtiene lo que merece. Diferentes doctrinas sostienen esta idea. Por ejemplo, el Karma nos dice que recibimos lo que merecemos según nuestra conducta hacia los demás, mientras que la Ley de la Atracción asegura que modificamos la realidad con nuestro pensamiento, para bien o para mal. Paulo Coelho, por su parte, asegura que cuando deseas algo de verdad el universo entero conspira para que lo obtengas. O, como dicen las abuelitas, Dios castiga sin piedras ni palos. Muchas religiones prometen recompensas y castigos, pero en la otra vida. Como sea, el punto es éste: lo bueno y lo malo que te pase depende totalmente de ti.

O por lo menos así quisiéramos que fuera el mundo. Pero ¿lo es? Noup, no lo es. Sucede que estamos afectados por un sesgo cognitivo, una falla psicológica común a todos los seres humanos, que se denomina -falacia del mundo justo-. Nos gusta pensar que la vida es esencialmente justa y que lo que sucede a las demás personas es precisamente lo que merecen.

Súbdito: -Pero ¿Por qué nos gusta pensar eso Tecuan?-
TECUAN: -Porque es un pensamiento muy reconfortante hijo.-

Cuando vemos que a alguien le va mal, dictaminar que seguro lo merecía porque “algo hizo”, “lo provocó” o “lo andaba buscando”, nos da una sensación de seguridad: si nosotros hacemos lo correcto, no nos va a pasar aquello. Además, nos permite contemplar nuestra propia buena fortuna y pensar que nos la hemos ganado: si estamos bien, es porque somos más buenos, más esforzados o más listos que los demás. Finalmente, en un mundo en el que hay tanta violencia y prevaricación, tanto abuso y malevolencia, nos da la esperanza de que algún día, en esta vida o en la otra, el mal será castigado y el bien será recompensado.

Tomemos el caso del Karma, por ejemplo. A lo largo de una vida los seres humanos haremos cosas buenas y malas y nos sucederán cosas buenas y malas. Una buena parte de lo que nos sucede será consecuencia directa o indirecta de nuestras acciones, pero otra buena parte será resultado del azar. Si somos de los que creen en el Karma, además de la falacia del mundo justo, otros sesgos inherentes a nuestras psiques nos harán reafirmar esta creencia. Nuestra propensión a ver patrones en todas partes, incluso donde no los hay, nos hará pensar que lo bueno que pasa es consecuencia de lo bueno que hacemos, aunque no haya una conexión directa entre dos sucesos o estén muy separados por el tiempo. Por ejemplo, ayudar a una persona necesitada y semanas más tarde encontrar un billete de 500 pesotes en la calle no están relacionados de manera alguna. Nuestro sesgo de confirmación y nuestro afán por generalizar nuestra propia experiencia y creer que es “ley universal” nos llevarán a hacer énfasis en las veces que la vida pareció hacer justicia, e ignorar las muchísimas veces en las que simplemente no pasa nada.

Esto no niega que existan causas y consecuencias, o que tomar buenas decisiones por lo general tenga buenos resultados. Si pongo la mano en el fuego, me quemo. Si tenemos buenos hábitos es más probable que tengamos una buena salud y una vida larga. Pero aun así es posible que intervenga el azar. Puede suceder que algo ajeno a nuestra voluntad arruine nuestros planes: quizá heredamos malos genes o seremos víctimas de un accidente (Pregúntenle al del BMW de Reforma). Y a final de cuentas, el mismo azar puede hacer que una persona que no se cuidó tanto termine viviendo más y mejor que nosotros. Lo que quiero decir que mucho en la vida es completamente aleatorio y no depende de nuestros méritos o nuestras culpas.

Además, tendemos a confundir la prudencia con la ética. Las acciones imprudentes (manejar después de haber bebido alcohol (Pregúntenle al del BMW de Reforma), fastidiar a un perro, comer comida chatarra, andar por barrios peligrosos) pueden tener consecuencias negativas, y las acciones prudentes tienden a evitarlas. Pero eso no quiere decir que una persona merezca, en un sentido ético, que algo malo le pase por haber cometido un error o tomado una decisión equivocada. Por ejemplo, una persona puede olvidar poner seguro a su auto, y más tarde encontrar que le han robado todo lo que llevaba dentro. Sí, una cosa es consecuencia de la otra, ¿pero podríamos decir que merecía perder sus bienes?

La justicia es un concepto ético y la ética es una creación enteramente humana. Existe de forma exclusiva en la mente humana y en las relaciones entre seres humanos. No existe por sí misma en la naturaleza, la vida o el universo, sino que depende por completo de lo que nosotros consideramos justo, según nuestras inclinaciones naturales, moldeadas por las culturas en las que fuimos criados.

Por ello resulta absurdo esperar que algo que algo ajeno a la voluntad humana imparta recompensas y castigos; que alguna fuerza cósmica se encargue de provocarle una enfermedad a una persona malvada, o de hacer funcionar el automóvil de una buena persona.

Es difícil refutar las creencias en la justicia intrínseca del mundo. Podemos señalar a los miles que sufren o han sufrido horrores inexplicables (como las víctimas de un desastre natural o de una dictadura genocida). Podemos señalar a los tiranos y criminales que murieron encumbrados en el poder, tranquilos en sus camas, sin pagar ni un poquito por sus actos malvados. Podemos enfatizar una y otra vez que, contrario a lo que dicen los esotéricos, la física cuántica no dice que la realidad pueda cambiarse con el pensamiento; que las ideas no son energía que como microondas se extienden hacia afuera del cráneo y alteran el entorno material; en fin, que no existe ningún mecanismo detectable por el cual los pensamientos o los deseos puedan tener efecto en el mundo físico.

Pero sus defensores siempre salen con explicaciones ‘ad hoc’, justificaciones convenientes que por su misma naturaleza no pueden ponerse a prueba: quizá es que una persona no deseó con suficiente fuerza sus objetivos o se concentró más en su miedo a no lograrlos y por eso le fue mal; a lo mejor el tirano pagará sus crímenes en la otra vida; no sabemos si las víctimas del Holocausto habían sido personas malvadas en la vida anterior… Y así y así sucesivamente por los siglos de los siglos. (Pregúntenle al del BMW de Reforma) xD

El problema con la creencia en que el mundo es justo no es sólo que es falsa e insostenible, sino que es muy peligrosa. Primero, porque al dejar la tarea de hacer justicia al Karma, al universo o a los dioses del inframundo, renunciamos a corregir las injusticias de este mundo. De hecho, muchas de estas creencias surgieron precisamente para justificar regímenes injustos. El Karma, que muchos occidentales despistados consideran el colmo de lo espiritual, nació en la India como justificación de un atroz sistema de castas: naciste en una casta inferior porque fuiste malo en tu vida anterior, pero si eres bueno ahora, en la siguiente podrás tener una mejor vida. En las monarquías absolutistas se decía que era voluntad de Dios que el rey tuviera todo el poder y que el siervo fuera pobre, y que si el rey era impío Dios lo juzgaría después de la muerte, pero que el siervo no tenía derecho a rebelarse contra él.

Segundo, porque adormece una de las cualidades más humanas que tenemos: la capacidad de sentir empatía. Si al ver a una persona en desgracia pensamos “algo habrá hecho para merecerlo”, renunciamos a sentir empatía por ella. Ésta es la idea detrás de “la violaron porque provocó” o “los mataron porque andaban de revoltosos”. Incluso se extiende hacia los problemas de salud, con esa gente que dice cosas como que el cáncer le da quienes no expresan bien sus emociones: hasta los pacientes de las más terribles enfermedades son los únicos responsables de lo que les pasa. El mecanismo psicológico nos protege de la ansiedad al hacernos pensar que no nos pasará lo mismo porque nosotros sí hacemos lo que se debe y evitamos lo que no. Pero esta reconfortante idea nos hace evadirnos de nuestra responsabilidad moral hacia quienes necesitan ayuda y terminamos culpándolos de sus propias desgracias.

El universo no es justo. Tampoco es injusto. El universo es vasto, frío e indiferente. ¡¡AL UNIVERSO LE VALES MADRE!!

Pero los seres humanos podemos ser justos, podemos trabajar por la justicia, podemos combatir la injusticia. El hecho de que gran parte de lo que sucede depende del azar y fuerzas ajenas a nuestra voluntad tampoco es razón para dejar de intentarlo. Cuando renunciamos a ello, somos nosotros quienes nos volvemos fríos e indiferentes.

Sí no… Pregúntenle al del BMW de Reforma.

TECUAN

15.11.16

DE LOS GUAPOS, CONTRA LOS FEOS...

Muchos se alegrarán de que he vuelto... a otros les dará igual y muchos más ni se enterarán, pero he vuelto y volveré más seguido, ya estoy purificando mis demonios (más no exorcizando). GRACIAS POR VOLVER TÚ TAMBIÉN.

Aquí vamos...


Los apuestos se enamoran; los feos se confunden. Si un galán le pregunta a una mujer si desea ser su novia, lo más factible es que ella acepte de inmediato, movida por una apremiante felicidad...

Pero cuando sucede justo lo contrario, y es un pobre sujeto con discapacidad estética quien desliza la posibilidad de iniciar una relación de pareja, entonces lo más normal es que ella eche mano del amañado recurso de la confusión mental.

Al apuesto se le responde, -¡Claro que sí!-

A los feos se nos disuade: «Tú no me amas, estás confundido. Tú no me amas, estás confundido. Tú no me amas, estás confundido», repite las veces que sea necesario, aquella dama escurridiza, con la ciega vehemencia de quien se propone apaciguar la lujuria ajena con la técnica psicológica de la hipnosis y la sugestión mental. Una variante de mantra, que reza así: «Tienes mucho sueño. Tienes mucho sueño. Tienes mucho sueño. Pero ni en sueños, vas a dormir conmigo».

Lo más curioso del asunto es que, por lo general, el que suele estar confundido es el hombre apuesto y musculoso que —como tantos entusiastas de la mensajería de texto— ni siquiera sabe si «labio» se escribe con «b» o con «v», o si la palabra «cariño» lleva «c» o lleva «k».

Aunque, aquí entre nosotros, ¿a qué mujer seria le puede alarmar un detalle tan anecdótico e irrelevante?

Lo fundamental siempre será no perder de vista que es el feo, quien definitivamente termina por confundirse, a pesar de que el pobre tenga muy claro las partes femeninas que sueña besar, las carnes que anhela palpar o las zonas donde quiere retozar («El norte es el sur», nos recuerda de manera pícara Ricardo Arjona, patrono musical de las causas perdidas). No tengo que decir que eso último fue sarcasmo verdad. Si eres un guapo que lee esto… tal vez sí tenía que aclararlo.

Somos pues, los feos una especie de San Nicolás incomprendido, condenado siempre a llegar a deshora, a darnos de bruces contra puertas selladas. Porque en los asuntos de la pasión, es muy sabido, más importancia tienen las urgencias que los obsequios.

En la moderna cultura de la belleza y el esplendor físico, a las personas feas no sólo se nos niega el objeto del deseo, también se nos prohíbe la humana posibilidad de desear. No podemos enamorarnos, so pena de ser tildados de confundidos, sádicos o morbosos. En nuestro tiempo, la perversión y la aspiración malsana no están tanto en el deseo como en quien desea. Si un hombre atractivo, alguien como Brad Pitt por ejemplo, le sugiere a una dama principal que a la medianoche asista a su casa en compañía de un grupo de «amiguitas», este gesto jamás será interpretado como una velada invitación a sostener un encuentro licencioso, de corte promiscuo. Antes de la hora señalada ahí estarán todas esas mujeres al pie de puerta con ajustadas ropas encima.

Muy por el contrario, será interpretado como un pedimento comprensible por parte de un caballero curtido en el cosmopolita arte de la socialización.

Pero toda presunción de buena fe cesa abruptamente cuando un sujeto poco agraciado, prudente y respetuoso, toma la palabra para proponerle a la chica de sus desvelos la conveniencia de un almuerzo familiar con la señora que quisiera su suegra:

—¿Qué dices mi amor? Tú, tu mamá y yo. Piénsalo… Para conocernos mejor…

—¿Pero de qué me hablas? ¡Si quieres invito a mi abuelita para que en vez de un trío hagamos un cuarteto, maldito pervertido! ¿Ah? ¿Qué te parece esa idea, sátiro infeliz? ¡Hazme el favor y sales ahora mismo de mi vista, monstruo libidinoso!».

Lo cual me hace recordar a todas esas mujeres que se "mojaban" PENDEJAMENTE con la novela de "las 50 sombras de Gray", tratándose de un tipo bien parecido, con dinero y posesiones materiales, cualquier pedimento por más sacrílego, sucio, perverso y enfermo que parezca... les viene bien a aquellas damas.

¡Pero obvio, ni cómo proponer penetración anal cuando eres un simple mortal porque es de lo más “asqueroso, sucio y vil” que puedes proponer a una “dama” … pinche feo!!

No me extrañaría que en un futuro cercano la siempre atenta disciplina psicológica saliera al auxilio de las beldades acosadas por las huestes de lo contrahecho y, en brillante composición de neologismos científicos, le dé por acuñar la voz médica: Síndrome de Déficit de Atención Sexual (SDAS, por sus siglas), para referirse a la tendencia patológica de ciertos feos -en realidad, sólo de aquellos feos que carecen de bienes de fortuna- de confundir los gestos femeninos de cortesía con escandalosas demostraciones de «pistoneo» sexual. Entonces veremos prosperar centros de terapia donde reconocidos especialistas muestren a sus pacientes las claves interpretativas del lenguaje corporal, de modo que un discapacitado estético pueda distinguir cuando una picada de ojo se debe a una «promesa de coito sin garantía» u obedece, por el contrario, a una molestia con el lente de contacto (en este sentido, pienso que no estaría de más incorporar a la terapia de lenguaje corporal un módulo 2.0, cuyos contenidos estén orientados a significar de una manera adecuada el repertorio de emoticones empleados en correos electrónicos, redes sociales, WhatsApp y pines. No sé, digo yo: para evitar el mal de la confusión digital).

Amor a primera vista. Confusión a primera vista. Amor eterno. Confusión eterna. Enamorarse solo. Confundirse solo. Sorprende comprobar que frases tan parecidas oculten realidades tan diferentes. De las personas enamoradizas lo sabemos todo. Sabemos, por ejemplo, que cuando no pueden tener a su lado al ser amado se entregan por completo al guayabo y al desamor, recorren bares y cantinas, vacían todas las botellas, se recuestan de rockolas y cantan en los karaokes el consabido repertorio de vallenatos y rancheras. ¿Pero qué hacen para desfogar sus cuitas aquellas almas que, a falta de mejor término, llamaremos «confundidizas»? ¿Cómo se supera la «desconfusión», un dolor tan atroz que la voz que lo nombra aún no aparece registrada en los diccionarios (es casi un hápax)? ¡Qué extraño resulta que aún el vate Ricardo Arjona no se haya lucrado con este asunto!

Conviene dejar hasta aquí esta incierta navegación por las procelosas aguas de la sexualidad y de los cánones estéticos, y ceder las últimas palabras a Fernando Savater, el noble filósofo que cuando no dice la verdad pronuncia la mentira más digna de ser verdad:

«¿Cuál es la diferencia entre un rostro bello y uno realmente atractivo? Pues que el bello omite los defectos y el atractivo los tiene, pero irresistibles. La perfección que respeta todas las normas clásicas merece el encomio gélido del museo, pero cuando la imperfección acierta nos las queremos llevar a casa y vivir con ella y para ella. Se hace admirar lo que cumple las pautas y se hace amar lo que las desafía. Y eso en todo los campos, eróticos o artísticos. Hasta en la política».

En fin, si eres feo siéntete bien agraciado de por lo menos ganar en la cantidad de “mejores amigas” contra aquellos infames guapos, que sufren constantemente la desgracia de ser constantemente amados y des amados.


TECUAN

1.6.16

DEL MAGISTERIO Y SUS MAESTROS...

Yo también odio al magisterio

Extraído de (EL CHICOTE)
Los odio porque cierran las calles por las cuales no transito.
Los odio porque no me dejan llegar a tiempo al trabajo, que por cierto, detesto.
Los odio porque afectan los comercios y tiendas en las que yo no compro, porque no me alcanza el salario.
Los odio porque se quejan cuando yo no puedo hacerlo.
Los odio porque protestan cuando a mí me da miedo.
Los odio porque se organizan cuando a mí los patrones no me dejan.
Los odio porque miran de frente a sus enemigos cuando yo sólo puedo agachar la cabeza.
Los odio porque defienden sus derechos cuando a mí ya no me queda ninguno.
Los odio porque no tienen miedo.
Los odio porque no se dejan.
Los odio porque soy mezquino, individualista, timorato, agachón, silente y traidor.
Los odio porque no quieren trabajar en las mismas condiciones que yo.
Los odio porque se niegan a vivir de un trabajo miserable como el mío.
Los odio porque defienden algo tan noble como la educación pública, gratuita, laica y obligatoria.
Los odio porque se oponen al dios omnipresente y omnipotente llamado “mercado”.
Los odio porque se niegan a lucrar con los niños y las niñas del país.
Los odio porque tienen la razón.

Pero sobre todo, las odio y los odio, porque me han dicho que eso debo hacer. Porque mi criterio no me permite discernir entre la bondad y la maldad, entonces, espero que otros y otras me digan qué tengo que pensar, qué tengo que decir, contra quién tengo dirigir mi cólera, a quién tengo que atacar, a quién debo traicionar. Las odio y los odio, porque dicen todo lo que yo he querido decir, hacen todo lo que yo he querido hacer… pero no me atrevo.

6.2.16

DE LA MISANTROPÍA, EL NARCISISMO Y LA PINCHE MARIHUANA

“I met a genius on the train today
about 6 years old,
he sat beside me
and as the train ran down along the coast
we came to the ocean
and then he looked at me
and said, -it's not pretty-.

it was the first time I'd realized that.”
Charles Bukowski


¿¿Quien tiene hijos?? En realidad no importa si los tienes o no.

Haciendo a un lado las creencias religiosas, teológicas, sociales y moralistas incluso; yo soy un fehaciente creyente de la vida, siempre lo he dicho y defendido. La vida en sí, es un milagro (biológico) una serie de eventos de evolución biológica que dieron rienda a la creación de la máquina perfecta, el ser vivo, a partir de una microscópica célula.

Bajo ésta premisa, considero entonces que el nacimiento de un bebé sin duda, debe ser un acontecimiento EXCELSO, MARAVILLOSO, GLORIOSO, éste bebé (el que sea) debería llegar a un mundo en el que todos los involucrados en su vida, estén en paz consigo, en donde sea bello que él haya llegado, que todos están felices de que haya nacido y por supuesto; que sea una celebración así la llegada de cada uno de nosotros y que nuestra llegada al mundo terrenal no sea solo una cifra…

Hoy que fue un día de mucha reflexión, debido a una serie de videos que estuve analizando acerca del universo, las cadenas tróficas y el planeta tierra, llegué a la página de un fulano que tenía una especie de CONTADOR CRONOMÉTRICO larguísimo que crecía cada medio segundo y que decía al calce: “CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL”.

La verdad me mal viajo ver su concepción del mundo a través de eso, sí, es verdad que cada momento está naciendo alguien en alguna parte del mundo, pero bajo ese criterio; somos sólo una cifra, un nacimiento gris en un lugar donde todo es, registro, conteo y papeleo, y los cuartos son todos iguales y nuestra existencia se limita a ser eso; un registro, una estadística.

Bueno. No me gusta eso, aunque así sea, me niego a creer que se trate de algo similar. En EL MUNDO DEL TECUÁN, no todas las noches son oscuras, muchas están llenas de estrellas; en mi mundo los bebes son un milagro, no una eventualidad (por eso no tengo), en éste mundo; a la televisión se le pueden sacar los muñequitos de la pantalla y jugar con ellos, en mi mundo todos somos sexys a los ojos de un “dios” bondadoso y buena copa, y los gansitos sólo se pueden comer congelados; los bebés tienen un nombre propio, una identidad única, maravillosa y respetable, no sólo un número. 

Ok. ¿A qué viene todo esto? Bueno…

Así cómo a Bukowski. Una persona pequeñita me enseñó a ver lo bello que existe en cada persona. Una tarea de verdad difícil para mí.

Les aseguro que también a ustedes les resultaría más fácil pensar en una lista de veinte insultos hacia una persona del mismo sexo, que, todo lo contrario; hacer una lista de cualidades y halagos. (¿No me creen? Háganlo)

En efecto es muy simple hacer una lista de 10 defectos de carácter que tiene una persona del sexo opuesto a que se tratara de una lista de halagos y de cualidades. Parece que se nos educó para ser unos culeros, para ser duros, desde pequeño se te enseño que “si no chingas, te chingan”, a que hay que temerle al amor, a “ser orgulloso” (¿y orgulloso de que?) y yo la neta ya me lo estaba creyendo, aún me dan mis ataques de hecho. Hubo un tiempo que comenzaba a juntarme con más gente mierda que se sentía chingona demeritando lo que hacían otros.  Y eso me hacía sentir “poderoso”.


La verdad es que no me gusta criticar, que si lo he hecho es por qué me he sentido desplazado y maltratado (pinche ego, ya sé), pero descubrí que ya no hace falta, ya no peleo: soy más resistente. Hoy alguien me dice “arderás en el fuego eterno” … yo sólo sonrío - “qué bueno, adiós”-.

Decimos “el mundo es cruel” y no es cierto. El mundo es un lugar hermoso, su esencia por sí misma es la paz, lo correcto sería decir “hay mucha crueldad en el mundo”. Y esa crueldad es realizada por ti CULERO, SÍ; POR TI, no te hagas pendejo, ni te agaches… 

Hace poco discutía con un amigo acerca de la dignidad. En la secundaria, generalmente en la materia de “valores y/o civismo” se me enseño que todos somos personas DIGNAS. Todos sin excepción. No entendía del todo por qué pero me quedo claro eso.

Él, (el amigo) me decía entonces que no, que la dignidad se puede llegar a perder y me puso una larga lista de ejemplos pendejos; entonces le dije que eso sería como decir que hay personas que valen más que tú, que ellos se merecen lo que nosotros no por qué son más dignos (o indignos según el caso), que es posible incluso tomar un curso para aprender a ser una persona digna, pero a pesar de eso podría con el tiempo ir perdiendo la dignidad poco a poco (habría que revisar el concepto de dignidad de este pendejo) decir por ejemplo: -“no eres digno de mi atención”- eso sería como ponerse en un papel de superioridad, y ¿dónde queda entonces la igualdad que se supone que existe entre nosotros?

Decir entonces: - “es que es un asesino, es que es una puta, es que es un ratero, es que es un joto, es que es un mendigo…”- bueno, y ¿qué si ese mendigo, o asesino, o ratero, o joto, o puta fuera tu hijo?

Veo en sus perfiles tantos asomos de doble moral, que me he dado cuenta lo dañino y corrosivo que son estos medios de comunicación, a tal grado que me he vuelto un tanto misántropo… detesto a la gente pendeja, a la que sabe escribir, pero le da “hueva” escribir bien, a la patética persona que expone (sin darse cuenta) a gritos lo patética que siente que es su vida y exclama atención mostrando sus chichis, sus nalgas, lo que come, lo que bebe, lo que compra, lo que tiene…

Celebramos por medio de una foto las luchas y logros ganados de personas que realmente estuvieron dando la cara, en el frente de las líneas de fuego, nos colgamos milagritos de otras personas, nos regodeamos cuando triunfa el bien cómo si hubiésemos hecho algo nosotros algo por sólo compartir un puñetero estado y nos lamentamos de que triunfe el mal… pero evadiendo la responsabilidad de la misma forma.

“huy que triste que mataron a ese perrito, malditos deberían encarcelar a los que maltratan a un animal… oh mira, que bonito pug”

Tengo muchas cosas en la cabeza, la neta en este punto mis ideas ya se fueron esparciendo en el cosmos que me proyectan las dosis de  tetrahidrocannabinol consumido desde hace un par de horas…

Jajajaja, lo cuál me hace pensar que mucha gente no tiene ni idea de lo que es el TETRAHIDROCANNABINOL pero se regodea compartiendo imágenes de cáñamo cómo si fuera lo más “cool” de sus patéticas vidas.

(tiempo de reflexión)

Y ahí llegamos al punto.


Todos somos el “bebé” de alguien; aunque estemos feos, botijones, enanos, etc., etc. Somos la cosa más preciosa que existe para alguien en el mundo.

… bueno, he conocido excepciones, gente a los que no los quiso nunca ni su madre… (pero esos casos son excepciones muy cabronas)


Para ALGUIEN sí va a ser diferente el mundo si dejamos de estar o de “ser”, y bueno, creo que por eso es que todos somos personas dignas, por qué aunque por ahí haya alguien que diga que “ese wey no merece lo que tiene”, yo digo que esta pendejo entonces, que su lógica está a medias, a estas personas habría que decirles solo “¿y si fuera tu hijo, tu padre o madre, TÚ MISMO entonces sí se lo merecería?”

Decía A. J. que si no amas a toda la humanidad, entonces no amas a nadie en realidad.

¡Vaya que tenía razón este cabrón! YO, LOS ODIO A TODOS…

TECUAN

6.10.15

DEL MILLÓN DE COSAS POR ESCRIBIR...

Cuando inicié la honorable, venerable y tres veces heroica labor de iniciar este blog... (Hace ya 5 años) podía sentarme a postear sin tener nada en mente, solamente viendo el recuadro éste de "escribe aquí" y golpear el teclado de forma que cientos de palabras se fueran formando y generar cosas como (http://ix-tecuan.blogspot.mx/2010/07/lecciones-cientifico-culturales-con-el.html), post que generó más de 1500 visitas en un solo día y me catapultó a... ningún lado... pero sí como que hizo que dos o tres personas me leyeran, frecuentemente.

Y ahora, 6 años después y que las masas claman por posts "padres", decidí que... no, no iba a intentar una Tecuaventura in-premeditada (o sea NO premeditada)... pero si un post que chance sea ya saben... “Uno de Esos” y bueno después de 10 meses de no postear nada en éste maravilloso MUNDO DEL TECUAN, éste fue el resultado:

...
 
El otro día estaba pensando en el concepto que tenemos de “millón”. Y me refiero al número que sigue después de novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve.

La gente avienta "un millón" de cosas a diestra y siniestra como si fuera un número equis, común, papita. Pero en realidad un millón es un chinguerisisisímo, y la forma más fácil que se me ocurrió para hacerles ver lo increíblemente mucho que es un millón es esta:

1.- NO vas a vivir un millón de horas.

Así es. Endereza tu silla y levántate del piso cabrón. Muy fácil aventar expresiones como "eres un millón de veces más guapo que mi ex" o "ay, un millón de gracias", ¿verdad? Pues haz tantitos cálculos... digamos que, tomando en cuenta predicciones actuales sobre esperanzas de vida en el futuro, llegas a vivir unos 95 años y entonces te mueres porque te cae encima un coche volador que se quedó sin gasolina.

95 años. Suena como mucho, ¿no? Crees que haber vivido 95 años es bastante atractiva premisa, una vida llena y fructífera... pero ¿cuantas horas crees que hay en esos 95 años que tan orgulloso te sientes de haber experimentado? Anda, saca tu calculadora te espero. ¿Te dio hueva o no tienes calculadora? Bueno, te ayudo sanguijuela; 95 años son alrededor de... bueno, mejor dicho; exactamente: 832,752 horas. ¿Te das cuenta?, ni a las novecientas mil horas llegaste.

Piénsalo. ¡¡800,000 horas!! Para llegar al millón de horas tendrías que vivir más de 114 años... y entonces APENAS estás llegando a los 7 dígitos en horas vividas. ¿Ta Cabrón, no?

Así que la siguiente vez que pienses en un millón de pesos y lo veas como "eh... no es tanto" piensa en esto; si te gastaras un peso cada hora de aquí a que te mueras, TODOS LOS DÍAS, TODO EL DÍA, así, sin dormir... te morirías mucho antes de que se te acabaran los pesos.... sobre todo porque sin dormir te morirías a los pocos días.... No mames cabrón, como quieres que tu cuerpo funcione así.

2.- Si le haces zoom a un cuadro en blanco no notas cual es el zoom y cual es el cuadro en blanco. Pero debe ser un cuadro en blanco de buena calidad, porque si es chafón, entonces el zoom es pixeleado, y entonces si notas la diferencia entre el zoom y el original. Y ese no es el punto.

¿Cúal es el punto?, preguntan. El punto es el elemento básico más pequeño de un semitono. También es una unidad de medida tipográfica estándar en Gran Bretaña y Estados Unidos. Una pulgada tiene aproximadamente 72 puntos. Es también un hecho que una recta es una secuencia de puntos en sucesión. Infinitos a veces. Algo finito contiene un número infinito de cosas... así son de raros.

Si no me creen hagan una gráfica como de primaria marcando en intervalos iguales números. Una línea marcada con números. ¿Ya? Ahora marca la mitad entre el 1 y el 2. Muy bien, es el 1.5. Ahora, sin ser exactos, obvio, vete tantito a la derecha.. 1.6... 1.7...1.8...1.9...2. Y ya, se acabó? Falso. Vete tantito a la izquierda, menos del movimiento pasado... 1.91? 1.93? Cuantos números hay entre el 1 y el 2? 1.0000000000001, 1.1, 1.1110349542.... ¿Ven mi punto (je, punto)? Una secuencia finita con componentes infinitos. je.

Y de que chingados hablo... de nada, fue algo de filosofía matemática que no es filosofía matemática si no un pensamiento filosófico inspirado por las matemáticas. La aritmética con tantito de algebra. Creo. Que importa.

Sé que se supone que no está leyendo esto, ¿pero cómo estar seguro? He perdido la libertad de expresión en mi propio blog, y esa, señores y señoras, es la razón por la cual esta convaleciente. No que no pueda seguir escribiendo estupideces. O inteligenteces.

El punto es que por más irrelevante que se crea uno, siempre tiene un número infinito de conexiones con todo lo demás. Conexiones que ni siquiera puedes empezar a imaginarte. El efecto mariposa sin Kelso...ah ese Mao Tse-Tung. O sea... un número infinito de cosas relacionado con un ente más que finito y teóricamente irrelevante. Lo infinito dentro de lo finito.


UN MILLÓN de gracias por seguir visitando éste mundo, EL MUNDO DEL TECUAN, tu mundo TAMBIÉN. 
TECUAN

28.9.15

TODO SERÁ "MEJOR"...

"Mejor"

Tengo un revuelo interno bien cabrón. Hace 11 meses estaba seguro, seguro, que para estas fechas todo iba a ser "mejor".

"Mejor". Que concepto tan subjetivo, circunstancial y variable. Qué fácil es aferrarse a algo tan intangible como es ese infame "Mejor", y despertar todos los días apuntando a esa abstracción. "Aguanta 8 meses más, después todo será mejor". 7 meses. 6 meses.

4 días.

¿Y luego? ¿Llega ese mítico y místico día... y que es lo que pasa? Reajustamos el mecanismo de espera interno y apuntamos a OTRO "Mejor". No sé si sea cosa de la raza humana o exclusivamente mía, pero siempre se tiene que estar esperando algo. El fin de semana. El estreno de esa película. Que regrese esa persona. La siguiente erección. La noche para poder ir a dormir.

Siempre, siempre se espera con ansias algo que va a ser "Mejor" que el ahora.

Que forma tan desperdiciada de vivir.
  
Hay excepciones. Hay momentos, escasos y raros, que no quieres acaben. Momentos que te gustaría poder alargar hasta que sobrescriban lo que te queda de vida.
¿Cuántos de esos hemos vivido?

¿Cuantas veces se está tan feliz, cómodo, satisfecho y BIEN, que no buscas o esperes a ese “Mejor”?
  
Me cuesta trabajo recordar y recolectar más de 3 o 4 momentos así en mi vida.

Que pinche trágico.

Supongo debe ser una cuestión evolutiva. Si estuviéramos totalmente contentos y satisfechos todo el tiempo, no lucharíamos o ni siquiera esperaríamos por ese elusivo "Mejor". Nos conformaríamos con lo que tenemos.

Fuck!!

Nuestro imperativo genético por nunca estar felices es tal, que el concepto de "conformismo", de aceptar y ser feliz con lo que se tiene, es visto de forma despectiva.

Que pinche trágico.

Cuando pasas gran parte de tus noches acostado, viendo el techo, es difícil no dejar que el cerebro deambule, se desprenda del sofocante silencio de la obscuridad y se escabulla por los pasajes de tu inconsciente, haciendo que la percepción del tiempo se dilate, se encoja, se pierda.

Acostado, así, con la almohada entre los brazos, los ojos a veces cerrados, a veces abiertos, es cuando más vulnerable se puede ser. Cuando el peso de todo lo que evitas sentir te cae encima, libre de distracciones que lo mantengan ocupado. La perspectiva es otra en estas noches de no-sueño, no sólo con el paso del tiempo, con todo. Los ángulos se corrompen, se enchuecan, se doblan. Lo que es enteramente aguantable de día puede hacerte apretar la mandíbula y fruncir el ceño en un mudo gesto que quiere ser grito. El extrañar se convierte en necesitar, el desdén en odio, el frío despego en sofocado arranque de emoción.

Y así, dando vueltas, contemplas todo los errores que te oprimen, con la perspectiva no-sueño proyectando una macabra luz que resalta las imperfecciones más dolorosas. Dando vueltas, enredándote en las sabanas, no puedes evitar analizar ese insignificante detalle, esa entonación, ese gesto, esa tácita insinuación, analizarla hasta que te das cuenta, con respiración forzada, de que quizá no era tácita, no era insignificante.... no, al contrario, dando vueltas llegas a la inequívoca conclusión de que eso que tanta tranquilidad te traía, eso que de día te hace sonreír, no es enteramente verdad, o no es cómo crees que lo es, o está a punto de acabar.

O nunca fue lo que creías.


De la nada salen preguntas que empiezan a bullir, como burbujas insignificantes que se llenan de vapor ardiendo y crecen, crecen hasta que toman tanto espacio que no puedes ya encontrar la forma de tronarlas, ignorarlas, matarlas. Eventualmente explotan, sí, esparciendo vapor ardiendo en un repentino escándalo. Instantáneo pero no efímero. Ja... ojalá algo fuera efímero en las noches de no-sueño. Nada lo es...

TECUAN

30.10.14

DE EL REENCUENTRO CON EL ÚNICO Y VERDADERO AMOR...

"-Siempre me han gustado tus iniciales…-
-GMC está chido, ¿no? :) -"

Tenía mucho tiempo que no me daban ganas de escribir un post “de esos”… de esos que salen sin previo aviso y se vuelven favoritos, porque expresan tantas emociones, que la gente se vuelve loca por saber de qué o de quién se está hablando, o simplemente porque el contenido de proyecciones emocionales es fácilmente identificable por aquellos a los que alguna vez en su vida fueron tocados por ese virus emocional que estremece el corazón y cuyo nombre no pronunciaré… no en este blog, no en éste post. Porque este post no trata sobre el amor… Douh!!


Pues llego la hora, la musa volvió a postrarse frente a mí y esto fue lo que me regalo.


-Siempre me han gustado tus iniciales-… le dije hace unos días, pero la realidad es que siempre me gustó y siempre me ha gustado todo de ella, aunque se hubiera llamado Gudberta, Masiosare, Gelipa o Ruperta. Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían razones para serlo, bueno algunas veces fui un completo imbécil. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte. Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y los espinos. Aquéllos primeros gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara del inocente; los otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas por defenderse. Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie puede borrar ya. Justo de eso se trata esta querella de letras, de los designios e infortunios que cada quien tiene que vivir para llegar a dónde está.

Así como muchos de ustedes, en su tiempo; yo tuve una primera novia. Mi primera novia era hermosa. ¡Vamos! Era tan hermosa como todas las primeras novias. En aquél entonces tenía 17 años, por uno meses menos, yo también y siempre temblaba al verla, yo le regalaba una flor y ella me regalaba un beso, era un trueque justo en el que ambos ganábamos. Tomados de la mano vagábamos por las calles laterales. Hablábamos estupideces sin sentido, a veces veíamos el futuro, nuestro futuro y nos reíamos. Yo era el amor de su vida, ella era el amor de mi vida. Nos despedíamos casi siempre en la esquina de su casa. Luego yo regresaba presuroso a la mía. Era el tiempo de curas, ángeles, fuego eterno y toda esa mierda. Estando con ella todo era hermoso y doloroso. Hermoso por estar con ella ¡Era el amor de mi vida! Doloroso porque todos los días tenían fin aunque al día siguiente, todo volvía a comenzar. En fin, pasaron los años. Recuerdo el tiempo cuando iba a su casa en las noches o ella venía a la mía cuando no había familia. Y hacíamos “el amor” o el sexo. No importan las categorías, en ese entonces yo era tan precoz, que sea lo que fuere que hiciéramos; duraba lo que hoy en día dura el “verdadero amor”, un instante; aunque siempre era hermoso. Terminábamos y si mi hermano no nos descubría semidesnudos nos quedaba tiempo para contarle algunas historias y sonreír.

A veces lloraba y le consolaba. Le decía que la vida era así. Que no se preocupara. Que vendrían tiempos mejores. Y si se podía, volvíamos a hacer el amor o el sexo. Sin importar las categorías. Luego pasó el tiempo, otra vez.

¿Cuántas veces vuelven a nosotros sentimientos que ya creíamos superados?

Cuando menos lo esperas vienen a tu encuentro pensamientos ya olvidados capaces de despertar en uno mismo aquello que ya dábamos por olvidado. De pronto, una pregunta empieza a rondar tu mente o una emoción aletargada por el tiempo vuelve a renacer… y ya no hay vuelta atrás. Difícil explicar lo vivido. Difícil relatar lo ocurrido. Difícil demostrar lo sentido. Hay momentos que están hechos para ser experimentados en carne propia, pues hasta al mejor escritor le faltarían palabras para expresarlo. Momentos que a pesar de ser relatados con uno y mil detalles no se acercarían ni en una décima parte a lo que en realidad fueron.

Explosión de sensaciones, de vivencias, de encuentros, de sonrisas, de lágrimas, de afectos, de conversaciones, de emociones… Una amalgama de todo y de nada, de todos y de nadie, de ti y de mí.

Ahora, desde la distancia que otorga el tiempo, uno se empeña en poner nombre a cada hecho pasado, sentido y ocurrido. Uno intenta organizar cabeza y corazón como si de una despensa se tratase para que todo quede bien colocado y asentado… Pero imposible… Hay tal imbricación de emociones que al recordarlo lo único que viene a mí es una sonrisa de satisfacción y a la vez de complicidad. Una sonrisa que pone de manifiesto la magia y locura de todo este misterio.

Hace poco soñé que estaba nuevamente allí. Con ella. Todo pasaba y nosotros mirándonos frente a frente no nos dábamos cuenta; trenes que descarrilaban y caían por precipicios, barcos que se hundían envueltos en tormentas, aviones que desaparecían de los radares. Incluso le decía que era un sueño. -Es un sueño GMC- le decía. Esto no está sucediendo. -No es un sueño- contestaba. Estás nuevamente conmigo. Me amas como antes. Soy el gran amor de tu vida. -Es que no puede ser-, le dije. Ya verás cuando despierte, tú no vas a estar. -No es un sueño mi amor. Estoy contigo y no necesitas despertar. ¿Es que acaso no recuerdas el gran amor que nos tuvimos? Ese amor ha vuelto. Estoy aquí para ti. Para nunca separarnos más-.

-          No creo en ti ni en los putos boleros. Esto es un sueño. Nada más que un sueño. - Eso le dije.

Desperté, exaltado, verifiqué que no estuviera durmiendo a mi lado y me alegré. Los trenes llegarían a su destino. Los barcos arribarían a la costa. Los aviones aterrizarían a tiempo. ¿Me alegré de que en verdad fuera un sueño?

Cada tanto el amor se termina. Al menos, eso es lo que se nos dice, o la forma en como la vida, nos adoctrina. Es un cataclismo, no atinamos a nada. Es un pequeño cataclismo. Las olas golpean fuerte en tu corazón. Debes empacar e irte. No hay remedio. Debes alejarte del rompiente. Tomar el primer tren. Alejarte. Debes alejarte. Volver a ese lugar solitario tantas veces recorrido. Es duro. Ya sé que es duro. Debes hacerlo. Convertirte en sombra de tu sombra. Caminar sin rumbo por derroteros desolados. Caminar sin rumbo, sin alma, sin gente. Seguro que al menor descuido, los pájaros del adiós te sacarán los ojos. Caminar por lugares en donde no crece la hierba. Y solo, completamente. Sabiendo que el mundo se deforma. Que todo ha dejado de tener sentido. Que el tigre atenaza su presa. Y vas y vienes. Das vueltas por ahí. El mundo es un paraje desierto. Hasta que llegas a un terreno baldío, y en una pared, escrita con letra de molde y pintura en aerosol, la frase;

“NO TE DESPIDAS DEL AMOR, DESPÍDETE DE QUIENES NO TE SUPIERON AMAR”…

Sigues caminando, analizas esas palabras y tratas de recomenzar, conoces gente nueva, nuevos rostros, más sonrisas, te vuelves a enamorar, y siguen pasando los años, te comprometes, aprendes a hacer el amor, o el sexo, sin importar las categorías, lo haces cada vez mejor, otras veces peor, aprendes mañas, trucos y de vez en cuando a mentir, por placer, por condescendencia, por simple gusto para darle gusto a alguien que en realidad no te interesó tanto, total, te pierdes en el sendero que alguna vez trazaste con aquella primera hermosa novia, de la que te hablaba al principio, te olvidas de ella… ¿te olvidas de ella?

Hace unos días publiqué en Facebook, un post previo a éste escrito (o sea intencional):


En el que hablaba de manera resumida y poco ortodoxa, todas las veces que su servidor TECUAN, se mimetizaba con el ambiente, se transmutaba para ser aquello que todas esas mujeres, novias, amantes y relaciones fugaces que me permitieron converger en sus vidas (o entre sus piernas), desearon que fuera.

Y una antigua amiga, tal vez, sabiendo lo que estaba tratando de decir o expresar, me preguntó “Y alguna vez alguien fue todo eso que siempre deseaste? Hubo alguien que te robó amor y que se lo llevara todo tras su partida?” (Pueden corroborarlo en el link de arriba)

Bingo!! ¿A caso fui tan claro, acaso la claridad de mis palabras dieron en el clavo?

Uno conoce al amor de su vida en el punto de su existencia en el que es más… limpio, en la pureza ínfima de su existencia, en su estado mental más inocente y cuando esa persona se va, SE LLEVA TODO consigo, se lleva una parte de ti para siempre, y tú te quedas con algo de esa persona también para siempre…

Pretendiendo ser lo que soñé ser, y rozando las ánimas de lo que jamás pude ser, finalmente terminé siendo víctima de mis sentimientos. Porque descubrí al fin, que mi amor no es el amor, ni mi vida la vida.


Y sabiendo que falta poco para mi final, decidí escribir éstas líneas para que no se perdieran nunca dentro de los recovecos sombríos de mis palabras sin razón; decidí escribir antes que llegara ella y me llevara finalmente a ese lugar donde mi corazón deja de latir, o mi alma vuela por lugares encantados; decidí escribir éstas líneas antes que mis ojos se cerraran y mi cuerpo dejara por un momento ésta paz indulgente que a veces me viene a visitar.


Luego… luego todo fue recordar; recordar, que amar es algo divino, que amar es mirar a los ojos a la mujer de tus sueños siendo víctima del tiempo; y aunque su cabello algún día ya sea gris, y su cuerpo un recuerdo del aliento de lo que es bello, sentir, que no se puede no seguir enamorado del amor que ése ser lleva dentro por ti; y dejar de lado todo lo que es de este mundo, y dejar de lado lo que se mira con los ojos y abrazar lo que se ve con el alma.

¿Les dije que entonces pasó el tiempo no? Y después de tantos triunfos y fracasos (en lo emocional), con parejas que vienen y se van, después de todas esas relaciones fallidas e incompletas, un día así sin más, la vuelves a encontrar, física… fisiológicamente hablando, los cambios son evidentes e incuestionables, pero emocionalmente para tu sorpresa, las cosas no han cambiado, aun tiemblo al verla o de simplemente pensarla cerca, pareciera que los sentimientos no son dominados por el paso del tiempo, y esto no es un asunto de obsesión, ya que jamás tuviste la necesidad de buscar o de no alejarte, hablo simplemente de que, tus emociones estaban dormidas, estaban desactivadas y de pronto, y sólo ella tiene la llave, la clave para reactivar esas emociones tanto tiempo guardadas, aisladas en aquella esencia escondida, esa por la que todo mundo te cuestionaba “Tecuan, has cambiado, ya no eres el mismo”…

Aquella noche que la soñé, me di cuenta que ya era víctima de la mujer de mis sueños; esa, que había dibujado mi alma tantas veces con sus manos; y supe también, lo que era el dolor de amar y aprendí que nadie… nadie puede hablar o puede sentir amor sin antes haber conocido el dolor de entregarse sumisamente a un sentimiento tan sublime.


Sonreí, y recordé que aprendí que no se puede amar sin dolor; que todo es uno, y mi dolor en sí fue la sensación más exquisita al momento de saber que realmente mi cuerpo ya maltrecho y mi corazón murmurante, ya no me pertenecían porque se fueron el día que me redescubrí mirándola fijamente marcharse desde el día que debíamos terminar con todo; como si yo fuera un adolescente enamorado, que suda, y sonríe a medias, cuando la mujer que ama deja la estela de su perfume en todo el ambiente.

Resoplé un instante; sequé el sudor de mi frente con un pañuelo. Sabía bien… que mi momento se acercaba y no quería dejar ningún bache en mis líneas. Como esa vez que supe que el hombre valiente no es aquel que enfrenta sus miedos, sino el que aprende a reconocerlos y los embauca por un instante en la vida, porque el que es realmente valiente, sabe que los miedos nunca mueren, y enfrentarlos, es algo cotidiano que hacen muchos, miles, millones de seres diariamente cuando respiran, cuando caminan, cuando rezan, cuando duermen...

Pero aquellos que reconocen sus miedos y bailan con ellos el vals de la incertidumbre son los que llevan ventaja; porque saben que realmente no son perfectos. Y saben bien, que el miedo está latente midiendo cada paso, habitando cada casa, durmiendo en cada cama.

Es el mismo miedo que hoy acaricia mi sien y hace que mis rodillas se derritan. Como cuando caminé desfalleciendo hasta estar cerca, muy cerca de la mujer de mis sueños, y entre una extraña mezcla de delirio místico y desastre natural personal, le dije que la amaba. Recuerdo ese momento como si todo el universo hubiese hecho silencio por un breve instante. Y realmente fue como el sentenciado a muerte al que le conmutan la pena, o el exhausto viajante que recibe la lluvia salvadora en el desierto. Creo que volví a tener sentimientos semejantes, pero nunca jamás iguales; recuerdo que mi cuerpo flotaba y el peso de mi corazón había desaparecido... pero el peso del amor que se había instalado en mi alma me mantuvo en tierra. Así sentí mi amor, mi experiencia con el amor.

Y todo pasó: el tiempo, las cosas, los trabajos, los amigos, los lugares; y nosotros dos pasamos, cada quién  protagonizando los papeles estelares de su vida. Y hoy, ya que mi cuerpo cambió para siempre, mi pulso firme se volvió un tornado entre mis dedos, y mis recuerdos ocupan gran parte de mi memoria, me encuentro aquí nuevamente donde todo empezó… solo, en silencio esperando que mi corazón deje de latir.

El sol parecía estar yéndose a toda prisa y el cielo contenía a duras penas las nubes que querían zafarse de una vez por todas; parecía, como si Dios supiese que mis minutos estaban contados, y que mi aliento se aceleraba esperando su presencia… siempre había sido igual.

Ahora sólo estoy esperando el momento, el momento en el que la vea acercarse mí lentamente, y la vea con su paso asesino, su cabello largo (siempre me gustó su cabello largo, y sus iniciales), su piel distinta a la de hace 15 años, y su mirada un poco errante. Para que el universo quede en silencio. Y que me mire, como tantas veces lo había hecho; y estar ahí, sabiendo que sigue siendo ella, la mujer de mis sueños, y no poder evitarlo. Que mi aliento se entrecorte, mis ojos se cierren, mi corazón dé un vuelco, y todo mi cuerpo tiemble un poco más de lo habitual.


Y yo... yo morir de amor una vez más...

¡¡¡Cómo me gustan tus iniciales!!!

TECUAN

Aclaro, escribir sobre el "reencuentro" con el verdadero amor, no implica que el verdadero amor te reencuentre, O QUIERA REENCONTRARTE...